Cómo apoyar a nuestros seres queridos en momentos difíciles
- Paola Leguiza
- 14 may 2020
- 2 min de lectura
Actualizado: 14 may 2020
Papa Francisco dijo en la audiencia general:
– Con la gracia divina muchas familias demuestran que la muerte no tiene la última palabra
– La muerte forma parte de la vida, pero cuando toca a nuestros seres queridos es como si se detuviera el tiempo
– La muerte de un ser querido es un agujero negro al que no podemos dar ninguna explicación
– Si se custodia la fe, la muerte no tiene la última palabra, las familias que afrontan la muerte con amor
– La esperanza nos asegura que nuestros seres queridos están en las manos de Dios
– La experiencia del luto puede generar una solidaridad más fuerte en las familias – A todos nuestros seres queridos que se han ido, el Señor nos los devolverá – Esta esperanza nos protege de la visión nihilista de la muerte y del consuelo falso que ofrece el mundo – No se debe negar el derecho al llanto en el luto – El amor de Dios es más fuerte que la muerte, de ese amor tenemos que hacernos cómplices con nuestra fe – El Señor nos devolverá a todos nuestros seres queridos. Esta es nuestra esperanza, ¡y no defrauda!
Ante la angustia por la perdida de un ser querido, ante nuestra fragilidad , la incertidumbre, dejemos a los pies de nuestra Madre del Cielo, todo nuestro pesar, ellla serà nuestro Auxilio e intervendrá ante su hijo en nuestro dolor.
la situación mundial que estamos atravesando, con esta pandemia del COVID-19, De no poder estar con nuestros seres queridos, elevamos esta oración a Ma. Auxiliadora Acto de entrega a María Auxiliadora
Oh María Auxiliadora,
como nuestro padre Don Bosco hizo con los chicos del oratorio de Valdocco,
con motivo del cólera,
también nosotros, en un mundo golpeado por el brote de coronavirus,
queremos, como Familia Salesiana,
expresamos nuestra confianza filial en tu Corazón Madre.
Conforta a los enfermos y a sus familias.
Apoyar a los médicos y a los trabajadores de la salud.
Ayudar a todos los miembros de la sociedad y a los gobernantes.
Demos la bienvenida a todos los que han muerto como resultado de esta epidemia.
Sobre todo, renueva en cada uno de nosotros,
en nuestras comunidades y en nuestras familias.
la fe en tu Hijo Jesús que murió y resucitó,
En las palabras de Don Bosco te decimos:
Oh María, Virgen poderosa,
grande e ilustre defensora de la Iglesia,
singular auxilio de los cristianos,
terrible como un ejército ordenado para la batalla,
Tú sola has triunfado de todas las herejías del mundo.
¡oh Madre!, defiéndenos en nuestras angustias,
en nuestras luchas y en nuestras necesidades;
líbranos del enemigo
y en la hora de la muerte llévanos al Cielo.
Amén.



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